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Votos nulos, alianzas y un mensaje de unidad claves para la victoria de Lasso en Ecuador

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muchos líderes de la tradicional derecha se mostraron eufóricos por la victoria de Lasso sobre el correismo y hablaban de libertad, madurez política y paz

El resultado del balotaje presidencial de Ecuador dejó al menos dos conclusiones indiscutibles: primero, gran parte del electorado eligió creer el mensaje de unión e inclusión que el ahora presidente electo Guillermo Lasso enarboló en esta última parte de la campaña; segundo, tras el llamado del movimiento indígena a votar nulo, se marcó un récord histórico con el 16,33%, casi cinco puntos porcentuales más que en 1996.

En la primera vuelta, el candidato indigenista Yaku Pérez alcanzó un 19,39% de los votos, mientras que los votos nulos fueron de 9,55%. Tras su llamado y el pronunciamiento de su partido Pachakutik y el movimiento a votar nulo en el balotaje, este segmento aumentó un poco más de seis puntos porcentuales.

Esto demuestra que el llamado del partido y el movimiento indígena a votar nulo marcó la diferencia en la elección del próximo presidente, aun si la mayoría de su electorado en primera vuelta hizo caso omiso.

Para el director ejecutivo de la Fundación Ciudadanía y Desarrollo, Mauricio Alarcón, la victoria de Lasso, consolidada sobre todo en los últimos días, se debe analizar en base a las falencias de su «sosa» campaña de primera vuelta donde repetía premisas de la campaña de 2017.

«Entendió que no va a gobernar para una familia ni para un partido político, sino para un país plural. Esa apertura a escuchar a grupos que habían estado marginados, pueblos indígenas, grupos LGBTI o temas relacionados con sociedad civil, ambiente y transparencia, le permitió acceder a mucha votación que en primera vuelta le fue esquiva y terminó decantándose por Yaku Pérez y Xavier Hervas», explicó Alarcón, citado por el portal GK.

Para Nicolás Oliva, magister en Economía del Desarrollo de Flacso y en Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona, el balotaje también se definió en los últimos días, pero, además del escenario de la convulsión social y crisis, la influencia de los medios de comunicación fue determinante en la derrota del correista Andrés Arauz.

«En los últimos cuatro años los medios tomaron una posición partidaria y minaron el sistema democrático. Fue el ataque contra una fuerza política. Todo se definió sobre la emoción que demostraba que el electorado estaba un poco cansado de los dos espacios. Creo que Lasso gana como un efecto de rebote del anticorreísmo y de la matriz mediática contra la corrupción evidentemente», explicó el analista de la Celag a Télam.

Oliva destacó dos errores de la campaña correísta en segunda vuelta: por un lado, que Correa «no pudo hacer un parteaguas con (Lenín) Moreno y la gente no quiso confiarle otra vez un nuevo delfín», y, por otro, que «intentaron ir al centro buscando a los electores de Hervas, sin saber bien quiénes eran».

Mientras muchos líderes de la tradicional derecha hoy se mostraron eufóricos por la victoria de Lasso sobre el correismo y hablaban de libertad, madurez política y paz, muchos analistas -incluso algunos que simpatizaron con el próximo presidente- priorizaron un mensaje de tolerancia y unión.

Un caso fue el del decano del Colegio de Jurisprudencia de la Universidad de San Francisco de Quito, Farith Simon, quien expresó: «Hoy, en el día después, debemos defender que la única forma de construir un proyecto de mañana depende de incluir, no de excluir, depende de abandonar la venganza disfrazada de justicia, las visiones reduccionistas del individuo y de la sociedad y aceptar que tenemos un destino común, que requiere de respeto a las diferencias, a las personas, a sus derechos, sus libertades, y un compromiso irreductible por no dejar a nadie atrás».

El correlato de estos mensajes, tal vez, se puede leer en los frenéticos esfuerzos actuales para forjar alianzas en la atomizada Asamblea Legislativa, que harán o no posible la gobernabilidad del futuro Gobierno de Lasso.

En febrero pasado, el correísmo se convirtió en la primera fuerza política del Poder Legislativo con 48 escaños, seguida por Pachakutik (PK) con 27, el Partido Social Cristiano (PSC) -que se alió con el movimiento CREO de Lasso en las presidenciales- con 19, Izquierda Democrática (ID) con 18, y el nuevo partido oficialista con apenas con 12.

«No hay que dar por muerto a quien es la primera minoría de la Asamblea Nacional. En su discurso de ayer, Arauz no estaba parado en el podio ni acompañado por su familia, sino que estaba rodeado por sus asambleístas y es claro que dijo: ‘Perdí, pero acá está mi capital político'», resumió Alarcón a GK.

Según el especialista, el mensaje de Lasso en su discurso también fue clave: antes que saludar a su propio partido político CREO, agradeció a Jaime Nebot, líder del PSC, quien estaba parado a su derecha.

Pero el correismo y el nuevo oficialismo se imaginan un escenario que reedite la polarización del pasado, PK e ID -la tercera y cuarta fuerza en las presidenciales, respectivamente- dejaron claro hoy que tienen sus propios planes.

Los dos partidos anunciaron que está semana terminarán de sellar una alianza para formar una bancada de 45 diputados y quedar muy cerca del correísmo, pero también con la pretensión de atraer a legisladores independientes para convertirse en la primera minoría de la Asamblea y un actor inevitable para el nuevo Gobierno de Lasso.

En este contexto, está claro que el correísmo tendrá un trabajo extremadamente difícil para alcanzar las alianzas que no logró durante la campaña presidencial, cuando Arauz se mostraba confiado de poder negociar un frente único con PK e ID.

En el escenario actual, el correismo no solo perdió la Presidencia, sino que fue dejado de lado en la construcción de un frente opositor con los indígenas y la socialdemocracia.

Según el estratega Andrés Jaramillo Carrera, exeditor de El Comercio y parte del equipo que publicó la investigación Panama Papers, «la adhesión de Jaime Vargas (presidente de la central que dirige el movimiento indígena, la Conaie) a Arauz finalmente se volvió un búmeran, porque las fricciones internas que generó hicieron que la preferencia de votación se incline hacia Lasso».

Fuente: Telam

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