Inicio / EFEMÉRIDES / 26 de octubre: Día del Café Porteño

26 de octubre: Día del Café Porteño

Compartir

El 26 de octubre la ciudad de Buenos Aires homenajea a sus cafés y cafetines. Ese día fue en el que abrió sus puertas el café Tortoni, el más antiguo de la ciudad que aún permanece abierto, fundado en 1858 y pidiéndole prestado el nombre a uno homónimo que existía a la sazón en París.

El café como institución. Siempre que toco este tema, que me apasiona, no puedo dejar de mentar las estrofas del tango “Cafetín de Buenos Aires”, que escribiera Enrique Santos Discépolo, para que le pusiera música el maestro Mariano Mores, y que unas estrofas dicen así “De chiquilín, te miraba de afuera/ como a esas cosas que nunca se alcanzan/ la ñata contra el vidrio/ en un azul de frío/ que sólo fue después viviendo/ igual al mío./ Como una escuela de todas las cosas/ ya de muchacho me diste entre asombros/ el cigarrillo/ la fe en mis sueños/ y esperanza de amor./  ¿Cómo olvidarte en esta queja/ cafetín de Buenos Aires….?”.

Antes de los celulares. Si uno andaba por la calle y quería encontrarse con alguien, era bueno tener registrada la hora y el lugar en que “paraba”. Por ejemplo, tenía un amigo hace años que aclaraba: “cualquier cosa me encontrás en la Mignon a las 6 de la tarde…”. El café era un lugar de encuentro hasta para hacer negocios, sobre todo en los años en que no había oficinas con cómodas salas de reunión. (¿Se fijó que en estos tiempos todo el mundo cuando usted llama se encuentra en reunión? Si es funcionario público, su secretaria dirá: “está en una audiencia…”)

Cosa de hombres. Aquellos cafés y cafetines eran cosa de hombres. Era poco probable ver mujeres ocupando una mesa. Y menos si la mujer estaba sola. En sus mesas había expertos de todo: deportes, economía, psicología, política. Estaban los que tenían tendencia a monopolizar la palabra. Eran los que se llamaban afrancesadamente: “este es un je sais tout…”. Creía saberlo todo y por eso opinaba sobre todo.

Bastaba llegar a la mesa para darse cuenta rápidamente si el horno estaba o no para bollos. El clima se percibía de lejos. Posiblemente ya hubiera habido una discusión algo desbordada sobre fútbol. O se analizaba el futuro de uno de los miembros que había sido despedido del trabajo. Vaya a saber por qué, en aquellos años de mitad del siglo pasado, a la mesa no venían temas relacionados con peleas matrimoniales (no se hacía demasiado público el vivir “en pareja”, que es una institución más de nuestros días).

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

catorce + 12 =

CONTACTO: • Correo de producción: chacoenlineainforma@gmail.com • Diseño realizado por Chaco en línea informa