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REAL HISTORIA DE INDIOS – Resistencia Indígena, presencia actual y sus derechos

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El Estado Argentino uso de la violencia para apropiarse de los territorios indios, dio muerte a generaciones enteras e impuso una brutal represión con los que sobrevivieron  para obligarlos a incorporarse como mano de obra barata. La ideología racista nos viene de esa guerra llamada conquista que se extendió a los inmigrantes europeos quienes despreciaron a los indios y los consideraron prescindibles. Se plasmó legalmente la marginación y subordinación de los indígenas mediante la apropiación de sus tierras, la explotación económica y los intercambios asimétricos.

Dr. Raúl Osvaldo Coronel
Abogado Mat.764 STJ Chaco
Especialista en Evaluaciones Ambientales

Estos procesos culminaron con los modos de subsistencia indígenasiendo confinados y olvidados en los rincones más remotos del país. Pero con el trascurso del tiempo, la presencia pública de los aborígenes argentinos es cada vez más frecuente, aunque persiste en gran parte de la sociedad nacional la idea de que los indios fueron exterminados o bien que por el mestizaje con europeos se generó una población criolla que desplazó a los nativos.

Para hablar de la colonización del Chaco, decían los escritores del pasado, obligadamente debemos hacer mención a la acción del ejército. La conquista de este “desierto verde” ofrecía las condiciones para una guerra sin cuartel, sin dar ni pedir tregua, donde las armas y la disciplina se oponían al conocimiento del suelo y sus bosques, a la astucia y valor del indio. Esas acciones del ejército no fueron episodios aislados sino que están íntimamente ligados para ir conformando la historia grande del Chaco. Autor López Piacentini.

La modernidad imponía su modelo civilizatorio bajo un patrón de dominación. La nacionalidad indígena, multiétnica, se vio violentada en su ethos (costumbre y conducta) y negada en su dimensión comoidentidad cultural diferenciada. La violencia se erigió también en aliada y cómplice de una cultura hegemónica que se impuso como blanca, lineal y única, mientras que las culturas locales fueron subestimadas y despreciadas en su propia tierra.

El racismo abierto del siglo XIX continuó como un racismo velado mediante la idea del crisol. Los intelectuales que la formularon le agregaron una jerarquía racial oculta. Se argumentaba que todas las razas se habían fundido en una sola, con el resultado era una nueva que era, básicamente, blanca-europea. Seminimizó la presencia inicial de indios, mestizos, negros o mulatos, afirmando que todos finalmente desaparecieron “inundados” por la inmigración dejando pocas huellas, se daba a entender que el argentino o chaqueño es blanco-europeo.

Pero la historia grande del Chaco, necesita una “Cultura de Paz”, con todos los valores, ideas, actitudes y comportamientos. No sólo con la erradicación de la violencia directa o sosteniendo y justificando esas guerras, sino también la violencia expresada en las desigualdades sociales e injusticias y de la violencia cultural que está detrás de todas las violencias pretendiendo justificar la discriminación o el odio. La educación de calidad y los avances científicos aplicados al desarrollo de los conocimientos son necesarios para un progreso social sin discriminaciones.

La década del 90 abre untiempo histórico con nuevos y complejos escenariospolíticos, económicos y socialesdonde emergen nuevos movimientossociales, entre los cuales se encuentranlos movimientos indígenas. El V Centenario y el encuentro de dos culturasabrennuevos debates y se revisa  de manera crítica la ocupación y se revalorizan desde su peso específico, lascontribuciones aportadas por las culturas nativas oprimidas y olvidadas, para identificar una matriz de nuestraidentidad.

A la Asamblea Constituyente de 1994 asistieron representantes de los pueblos Pilagá, Wichi, Qom, Mocoví, Guaraní, Kolla, Calchaquí, Huarpes, Chañé, Tapieté, Chorote, Mapuche, Rankuche, Tehuelche y Ona, a quienes muchos de los constituyentes daban por extinguidos. Consiguieron la aprobación del artículo sobre la personería jurídica de las comunidades indígenas que hoy constituye un sujeto de derecho nuevo y otros específicos.

Con la preexistencia étnica y cultural se reconoce la existencia de instituciones aborígenesprevias al nacimiento del Estado Nacional, que vivían en loque constituye el actual territorio argentino desde varios miles de años antes de lallegada de los españoles. La pertenencia de los aborígenes argentinos a diferentes culturas, reconoce a su vez a pueblos con tradiciones culturales diferentes entre sí y diferentestambién de la tradición europea occidental.

Las palabras «comunidad» y «comunitario» en el texto constitucional no serefieren meramente a los asentamientos físicos, sino a unidades sociales y políticas, en las que se articulan las comunidades indígenas con sus aspectos económicos. Todas ellas hoy siguen esperando la titularización de las tierras que tradicionalmenteocupan, un derecho y justo reclamo que ejercen de manera pacífica perversamente demorado por los gobiernos.

Pese a todo, no hemos tenido la capacidad de construir historia, y nos resulta más fácil repetir yreproducir la de otros. Cada cierto tiempo nos apegamos a nuevos paradigmas quesuelen reinterpretar nuestra historia y eso nos da placer. Nuestra memoria ha sufrido uncorte traumático, nos ha interesado la historia europea o la historia oficial.Hemos aprendido a leer a losclásicos griegos o españoles, pero no sabemos casi nada de los Indígenas, de susarandúes, (sabios), de sus tradiciones, de su memoria y ancestros.

Es deseable la construcción de sistemas sociales y políticos que puedan dar cuenta de la multietnicidad presente. La actual emergencia indígena hace necesaria e imprescindible la reconfiguración del Estado Nacional Argentino, que abandone la hipótesis de una homogeneización social y cultural como condición esencial para conformar un país moderno y avanzado, y reemplazarla por posturas que adhieran a perspectivas pluriétnica y multiculturales reconociendo el valor de la diversidad.

La Encuesta Complementaria sobre Poblaciones Indígenas, publicada por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, arroja un total de 600.329 personas que se reconocen descendientes o pertenecientes a un pueblo indígena.El más reciente censo 2010 nos hace saber de 955.032 personas autoidentificados como descendientes o pertenecientes a un pueblo indígena. A su vez, son 35 los diferentes pueblos oficialmente reconocidos.

Legalmente poseen derechos constitucionales específicos a nivel federal vigentes, el Convenio 169 de la OIT y otros

Derechos Humanos Universales como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos DCP y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales DESC. Argentina votó a favor de la Declaración de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas.

 

En nuestro País las políticas indigenistas nacionales y provinciales articulan de forma improvisada e inconsistente. Perciben a los pueblos indígenas como demandantes pero no como posibles actores sociales que tomen decisiones en los proyectos que les afectan. Además, las comunidades hoy piden que cesen las injerencias e intromisiones delos gobiernos provinciales, respecto a la fabricación de líderes indígenas, sobre la base de criterios foráneos, que no hacen más que crear y fomentar divisiones en el seno de las sociedades indígenas.

RAUL OSVALDO CORONEL

ABOGADO MAT.STJ CHACO 764

ESPECIALISTA EN EVALUACIONES AMBIENTALES

ESCRITOR HISTORIADOR EL CHACO Y SUS ANCESTROS.

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