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«Poblaciones Indígenas argentinas, negación de sus derechos», por Raúl Coronel

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Existe un convencimiento generalizado de que los indígenas son el residuo de sociedades antiguas que resisten a entregarse a la sociedad mayoritaria. Que viven hacinados con altos índices de desnutrición infantil, mortalidad y analfabetismo con poca participación en la vida política local, recibiendo el mote de minorías empobrecidas, grupos vulnerables, marginados o segmento social atrasado e indeseable.

En el mejor de los caso se los tiene como un sector de la población que, por mestizaje con el componente extranjero generó una población criolla que vive en áreas rurales, más o menos asimilada como cualquier otro ciudadano. Se los ha invisibilizado con esa teoría ideológica del crisol de razas, la experiencia social colectiva que habría borrado definitivamente todas las diferencias a favor de una supuesta única raza cultural. Una perversidad.

Dr. Raúl Osvaldo Coronel
Abogado Mat.764 STJ Chaco
Especialista en Evaluaciones Ambientales

Tal vez nadie quiere ser mestizo por ser hijo de europeos y criollos, sin embargo basta que alguien sea hijo de india o indio y cargará indefinidamente con el rótulo de indio, vago, indolente, sucio, bruto, salvaje, haragán, entre otros. Que deben ser parte de una integración gradual  a la sociedad “civilizada” y los ubicaron en asentamientos o reservas para su radicación y ser utilizados como peones rurales.

 

Los indígenas del Chaco una vez vencidos militarmente fueron desposeídos de sus tierras ancestrales, en parte  incorporados al Territorio, mientras que otra se mimetizó en el monte. Sometidos, conformaron pueblos como ocupantes precarios en sus propios territorios,adoptando un estilo de vida ajeno a sus costumbres. Arrinconados en zonas desfavorables fueron convertidos en productores de subsistencia o campesinos rurales eventuales.

 

Por efecto de esa migración forzosa un importante porcentaje vive en áreas urbanas y suburbanas donde es usual que oculten su identidad para evitar el maltrato y la discriminación.Pero en los últimos tiempos su presencia pública es cada vez más frecuente, a pesar de que una gran parte de la población supuestamente civilizada, tiene el firme convencimiento de que los indios son un mero dato del pasado prehispánico.

 

La legislación internacional reconoce el derecho indígena. En el 58º período de sesiones de Derechos Humanos DDHH de la ONU, el Relator sostuvo que las principales cuestiones que se plantean en relación con los derechos humanos de los indígenas se refieren a la tierra, el territorio, el ambiente y los recursos naturales; la administración de justicia y los conflictos legales; la pobreza, los niveles de vida y el desarrollo sostenible; el idioma, la cultura y la educación; el gobierno propio, la autonomía, la participación política y el derecho a la libre determinación.

 

Dice de la discriminación y marginación de carácter general, sobre todo la que afecta a mujeres y niños, es un problema persistente.  Los pueblos indígenas resultan especialmente vulnerables en situaciones de conflicto civil y violencia. Afirma que las comunidades, pueblos y naciones indígenas son aquellos que, teniendo una continuidad histórica con las sociedades previas a la invasión y colonización que se desarrollaron en sus territorios, se consideran a sí mismos distintos de otros sectores de las sociedades que prevalecen actualmente en esos territorios.

 

Agrega con respecto a la tierra, que las comunidades indígenas mantienen vínculos históricos y espirituales con sus tierras de origen, territorios geográficos en los que florece la sociedad y la cultura y, por lo tanto, constituyen el espacio social en el que una cultura puede transmitirse de generación en generación. Con demasiada frecuencia las personas no indígenas no comprenden bien la necesidad de este vínculo espiritual que une a las comunidades indígenas y sus tierras de origen y a menudo se ignora en la legislación existente sobre la tierra.

 

Que las sociedades aborígenesno sólo reivindican la ocupación continua de tierras ancestrales o al menos de parte de ellas, sino también la calidad del vínculo que los une. Las tierras, el hábitat, el paisaje, el territorio, son más que un medio u objeto de producción. En tanto condensador simbólico de la unidad social, política y cultural del grupo, ellas son la condición indispensable para el mantenimiento de su identidad como pueblo.

 

Las comunidades indígenas viven hoy como ciudadanos de segunda categoría en estadosmodernos que frecuentemente los excluyen con el pretexto de portar lenguas, religiones, culturas y formas de vida percibidas como inferiores por la sociedad dominante. En la Argentina el legislador tiene pendiente la reivindicación del indio,el modelo Constitucional de Nación y Provincia no se hizo eco de la temática mundial de sus derechos.

 

Los pueblos indígenas pueden requerir mayor control sobre sus tierras y sobre la ordenación de sus recursos. Los Estados deben adoptar leyes y políticas encaminadas a preservar las prácticas consuetudinarias y a proteger la propiedad indígena, en particular las ideas y los conocimientos. Debe permitirse que los pueblos indígenas participen activamente en la formulación de las leyes y políticas nacionales relacionadas con la ordenación de los recursos y otros procesos del desarrollo que pudieran afectarles.

 

Para tener en cuenta se han legislado una serie de instrumentos jurídicos de interés para los pueblos indígenas, la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, sobre la Biodiversidad, la Convención de Lucha contra la Desertificación, y el establecimiento del Foro de las Naciones Unidas sobre los Bosques, entre otros.

 

El Convenio Nº 169 de la Organización Internacional del Trabajo OIT reconoce el derecho a la posesión de las tierras que ocupan tradicionalmente los pueblos indígenas, el reconocimiento de sus valores sociales y religiosos, el derecho consuetudinario,a los servicios de salud y  a beneficiarse de la igualdad de las condiciones de empleo. Sin embargo el legislador argentino no puso el derecho indígena en el Capítulo de las Declaraciones, Derechos y Garantías, lo condicionó como una facultad del Congreso. (En el Congreso no hay representación Indígena, hay foresto-agro congresales)

 

La sociedad debe saber que en nuestro país existen entre  800.000 y 2.000.000 indígenas. En Chaco, Formosa, Misiones y Santa Fe: Mbya Guaraní, Mocoví, Pilagá, Qom, Vilela, Wichí, Abipones. Catamarca, Jujuy, La Rioja, Salta, San Juan, Santiago del Estero y Tucumán: los Atacama, Guaraní, Chané, Chorote, Chulupí, Diaguita Calchaquí, Kolla, Omaguaca, Tapieté, Toba, Tupí Guaraní y Wichí. En Chubut, Neuquén, Santa Cruz y Tierra del Fuego: Mapuche, Ona, Tehuelche y Yamana. Buenos Aires, La Pampa y Mendoza los Atacama, Guaraní, Diaguita, Calchaquí, Huarpes, Kolla, Mapuche, Rankulche, Qom y Tupí Guaraní. Deben reconocerse los derechos que manda el Convenio 169 OIT.

 

La Convención sobre la Diversidad Biológica párrafo j) artículo 8 se refiere a los conocimientos, lasinnovaciones y las prácticas de las comunidades indígenas y locales que entrañen estilostradicionales de vida pertinentes para la conservación y la utilización sostenible de la diversidadbiológica. El reconocimiento de la contribución que pueden hacer losconocimientos tradicionales tanto a la conservación como al uso sostenible de la biodiversidad, cuando protegerla es la clave para prevenir otro desastre sanitario pandémico ligado a infecciones virales zoonóticas que se transmiten de animales a seres humanos. Lamentablemente una firma pone en funcionamiento el tren de rodamiento de las topadoras que destruyen la biodiversidad para más pandemias.

 

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