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Internacional: La pandemia en el mundo, relato de un chaqueño en Israel

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Con una vasta carrera en el mundo del periodismo, Gabriel abandonó Chaco para radicarse en Israel, donde la pandemia lo encontró con ya 18 años de residencia y dispuesto a brindar un panorama extendido de cómo se vive una etapa de confinamiento y rebrotes. 

Gabriel Rosenberg partió hace ya casi 18 años de Argentina con destino a Israel, dejando atrás una carrera periodística que hoy lo hace rememorar aquella decisión como un paso que quizá no volvería a repetir. “Si hoy se vuelve a presentar la oportunidad no me voy”, le asegura a Radio Provincia en una distendida charla durante la mañana de este jueves, donde, además, remarca que, fundamentalmente, “se extraña mucho a los amigos”.

Adentrado en una nota que busca develar la profundidad con la que la pandemia abraza a distintos puntos del mundo, Gabriel sintetiza todo señalando que hoy “la situación es mala”, y destaca que se encuentran en un momento preocupante ante el inminente arribo próximo del invierno, aunque explica que “se pensó que en verano se iban a reducir los casos y fue todo lo contrario, ayer se registraron 9.000 contagios, y estamos hablando de un país de 8 millones de habitantes”.

“Desde que empezó la pandemia hay unos 249.000 contagios y casi 1600 muertes, y muchos enfermos en situación grave, esos números van subiendo”, detalla con preocupación, y explica que “en un momento se dijo que Israel estaba, en proporción, primero en el mundo con cantidad de contagios diarios, ahora leí que, en proporción, está arriba de Estados Unidos en casos de muertes diarias”.

En un racconto de las medidas adoptadas desde que comenzó la pandemia (lo cual los abordó de forma anticipada a Argentina por su cercanía con los países con más positivos de Europa), recuerda que “a fines de febrero – principios de marzo, se tomaron medidas para que no venga gente de Europa, se hizo un confinamiento que coincidió con las Pascuas Judías, todos los comercios cerraron salvo aquellos esenciales. Fue fuerte”, y siguió, “luego se abrió muy de golpe, y ese fue el gran error que inclusive el primer ministro reconoció, porque la gente no se cuidaba”.

En el recuerdo, Gabriel también señala que se había intentado volver a las clases, pero “profesores y alumnos llegaban enfermos. Hubo muchos contagios en colegios”, y agrega, también, que “las playas estuvieron repletas este verano, restaurantes, hoteles. Fue como que se quiso volver a la normalidad”.

“La apertura fue una fuerte presión del comercio que estuvo prácticamente cerrado un mes en ese momento”, señala, aunque asegura que la situación se torna difícil “porque la gente no respeta mucho, entonces se complica. No se le puede echar toda la culpa al gobierno, es compartido”.

Otro de los puntos de inflexión para el incremento de contagios que plantea son las prácticas religiosas, “se han hecho casamientos de hasta 500 personas”, asegura sobre lo que define como “una complicación extra”. “En temas religiosos se produjeron la mayor cantidad de contagios, se habla de un 40% del total provenientes de esos sectores”, indica.

En ese contexto, comentó que existe un mecanismo de multa que, en un principio, rondaba los 500 séquel (algo así como $11.125 según cotización actual), aunque comenta que ahora eso pasaría a 1.000 séquel, sin embargo, sostiene que ello “no se ve que sea tan estricto”.

En ese camino de incrementarse los contagios se arribó a la actualidad, “llegamos otra vez a un confinamiento, entre comillas”, reseña Gabriel, y explica “lo que está cerrado ahora es el comercio, aunque algunos abren igual, pero los restaurantes trabajan sólo con envíos”.

Esta situación los encuentra en un momento importante de la cultura nacional, “coincide con las fiestas de Año Nuevo, del Perdón, y ahora viene la Fiesta de las Cabañas”, cuenta, en lo que generaría un esfuerzo extra para contener la situación.

Respecto a las disputas políticas que renacen del contexto, Gabriel comenta que allí también “hay algunos que sostienen de volver a la normalidad, pero la mayoría se inclina por el no”. “Lo que pasa es que, en el Congreso, en el Parlamento, hay un sector que insiste en que hay que volver a la normalidad y que el comercio tiene que trabajar en forma normal, y ahí se han producido muchos cortocircuitos”, detalla.

Sobre ello, destaca que “esto se vive en todo el mundo”, aunque recuerda con cierto gusto las primeras imágenes de Argentina donde “se veía una postura más firme que mayormente se respetaba”. “Acá en el mismo gobierno hay muchos cortocircuitos, por ejemplo, se daban medidas a conocer y después retrocedían”, indica.

Actualmente, cuenta que se transcurre un conflicto de intereses entre sectores religiosos y un grupo de manifestantes que llevaban sus reclamos todos los sábados a la casa del primer ministro, agrupando un contingente de entre 10.000 a 15.000 personas. “Entonces ahora hubo una dicotomía entre religiosos y manifestantes, porque llegó el Día del Perdón, un día sagrado para la religión judía, y el primer ministro pedía no ir a las Sinagogas, pero hay un sector religioso dentro del gobierno (incluso hubo una renuncia) que pedían medidas por las manifestaciones”, explica.

La aceleración de la pandemia y su expansión mundial parece no dejar territorio exento, sin embargo, los cambios estacionales afloran un ápice de esperanza para el hemisferio sur, lo cual, sitúa cierta angustia al entender de Gabriel: “Se está haciendo muy difícil y se viene el invierno”, concluye.

Fuente: Agencia Foco

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