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“Contaminación hídrica, un problema sin resolver”, por Raúl Coronel

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Siguiendo los lineamientos del Programa Mundial de Evaluación de los Recursos Hídricos (WWAP) de la ONU, la contaminación del agua sigue gravemente creciendo a nivel mundial, mayormente debido a las actividades productoras de bienes y servicios. El Informe Mundial Desarrollo de los Recursos Hídricos 2019, establece que la mejora de la gestión y del acceso seguro al agua y al saneamiento tiene por objetivo erradicar la pobreza, sociedades prósperas y pacíficas y para asegurarse de que nadie se quede atrás en el camino hacia el desarrollo sostenible.

 

Los contaminantes constituyen la principal causa de pérdida de la calidad de agua,  por basuras, desechos químicos, aguas servidas, bacterias, virus, parásitos, pesticidas, detergentes, suelo y minerales arrastrados por las lluvias y escorrentías desde las tierras de cultivo, explotaciones mineras, uso médico y científico de materiales radiactivos. Las aguas receptoras de los vertidos, al calentarse ya sin oxígeno, son consideradas científicamente un contaminante más. El 99,9% de las causas de la contaminación hídrica ocurre por acción y/o actividades humanas.

 

En nuestra realidad regional y local, el Río Paraná registra cuatro veces más de glifosato y Ampa un metabolito en la degradación del glifosato, que los que se pueden hallar en un campo de soja. Lo sostiene Damián Marino, investigador del Conicet y Prof. de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de la Plata. El fondo de un río que desemboca en el Paraná tiene también glifosato más concentraciones de distintos insecticidas de uso agrícola, una contaminación múltiple con algunos metales y venenos.

 

Los monitoreos ambientales sobre las cuencas del Paraná y las desembocaduras de los ríos interiores, fueron a partir de 2013 y con las posteriores se ratificó la presencia de agroquímicos en el agua y barros del lecho. Se detectó además el insecticida prohibido endosulfan y sus reemplazos clorpirifós y cipermetrina, que contaminaron toda la biota acuática. Fue la causa de la mortandad de miles de peces en todo el curso, mientras que las autoridades torpemente atribuyeron a la falta de oxígeno y sin haber dado muestras de políticas ambientales al respecto.

 

Las lluvias lavan los campos agrícolas o de superficies abonadas por actividades pecuarias y los pesticidas llegan a los ríos y riachos interiores. Se contamina también por conexión de napas freáticas y aguas cloacales con descargas casi directas a los ríos y riachos. Los desechos saturan los cursos de agua retrocediendo hasta su lugar de origen, emergiendo e inundando calles de pueblos. Las bajantes es otra complicación sobre todo para playas y lugares de esparcimiento con el arrastre de estos contaminantes, sumado el de basurales de países vecinos.

 

El Dr. Marcelo Marín bioquímico de la UBA e investigador del Instituto de Biología Molecular de la UNNE, anunció que el sistema hídrico del riacho Arazá, el arroyo Tala y el Río Paranacito está contaminado por descargas cloacales. El Humedal Paranacito que continúa hasta el Paralelo 28, es parte del sitio RAMSAR Chaco 1366 de importancia internacional por su diversidad biológica. Continúa hasta Avellaneda Santa Fe y ahí se llama Jaaukanigás. El Río Paranacito al igual que el Río Negro conforman un sistema frágil y sin capacidad de autodepuración de efluentes orgánicos.

 

Los investigadores también detectaron microplásticos en el agua que la acción de los rayos ultra violeta UV, la fricción del agua y la arena degradan botellas, bolsas o telgopor y lo transforman en microplásticos -5mm. Tienen efecto negativo en la salud de los peces que los ingieren por alimento y les produce un bloqueo intestinal, disminución de la reproducción y un debilitamiento que los hace vulnerables. Los microplásticos pasan a los océanos donde lo ingieren los animales marinos como las tortugas, que habitan aguas poco profundas cercanas a la costa.

 

El cultivo de cereales en el agua, afecta el ambiente de manera directa con el uso de productos químicos como fertilizantes, fungicidas e insecticidas generando impactos ambientales severos con el tiempo, en las personas y los ecosistemas. A su vez contaminan las aguas y provocan la muerte de peces y otros animales acuáticos, porque van a parar a ríos, arroyos y al subsuelo. También son emisores de gas metano, un gas de efecto invernadero, que tiene un efecto 21 veces más nocivo que el dióxido de carbono, y de 300 más que óxido nitroso.

 

No existe razón de Estado ni intereses económicos de las corporaciones que justifiquen el silencio cuando se trata de la salud pública, decía el reconocido científico argentino Andrés Carrasco, que desafió a los politiqueros al denunciar los efectos nocivos del uso de glifosato en cultivos transgénicos cuando nadie lo hacía. Esa misma frase recordó el Dr. Damián Marino en el Chaco, al exponer los resultados de estudios que damos cuenta de la presencia de agroquímicos y metales pesados en las aguas del Río Paraná.

 

Preocupa en la comunidad, la puesta en danza de algunos megaproyectos en nuestro país y en la región, que no se condicen con los principios del desarrollo sustentable y sostenido, en línea con el Informe Mundial de los Recursos Hídricos, poniendo en peligro por contaminación, a los recursos naturales, sus ecosistemas y a las personas.

 

  1. RAUL OSVALDO CORONEL

ABOGADO MAT.764 STJ CHACO

ESPECIALISTA EN EVALUACIONES AMBIENTALES

 

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