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9 de Abril de 1999: Último viaje del ferry boat Roque Saenz Peña

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Los buques “Presidente Roque Saenz Peña” y “Ezequiel Ramos Mejía” llegaron en 1913 a Misiones y su tarea fue fundamental para el desarrollo de Posadas hasta 1991. Hoy están atracados en el puerto de Posadas y uno de ellos tiene un museo de trenes en su interior, ofrece espectáculos en vivo y servicio de restaurante. El último capitán de los barcos en Misiones fue Vicente Ángel Arzamendia, quien con sus 72 años recordó su vida sobre los barcos.

El ocho de abril de 1991, el barco Ferroviario “Presidente Roque Saenz Peña”, hizo su último viaje con pasajeros por el Paraná hasta la vecina ciudad de Encarnación, a cargo del capitán Vicente Arzamendia. El barco Escocés, después de su viaje por el Atlántico, desde los primeros meses de 1913 cumplió con su vital función como carguero, hasta pocos días después de inaugurado el Puente “San Roque Gonzáles de Santa Cruz” en 1991.

Hoy está anclado en el puerto de Posadas como monumento histórico, escenario para artistas de la provincia y un paseo para los turistas. En su interior esconde un tesoro: un museo de trenes con características únicas en el país.

El tesoro para visitantes

El barco ya no viaja por el Paraná pero los Ferroaficionados organizan visitas guiadas, espectáculos artísticos y también tienen un servicio de comidas para los que quieran permanecer más tiempo y tener un contacto con la historia de Posadas y el río.

“Yo bajé a ver la exposición de ferrocarriles y su historia, porque me dijeron que había un museo, que es lindo, se aprende de la historia y que esté en un barco es hermoso. Esto es diferente; estar acá me da tranquilidad, es muy relajante. A mí me gusta el agua y me hace muy bien”. Dijo Mirta, de Formosa.

En la bodega de popa, en el lugar que era para las mercaderías de reserva, actualmente funciona el museo de trenes “Narciso Aguilar” donde se realizan visitas guiadas. Por sus características es atípico y único. Uno de los fundadores, Oscar Aguilar, tiene 52 años y nació en Villa Blosset, Posadas. Es continuador de una tradición familiar porque su padre, Narciso Aguilar, era maquinista ferroviario y lo crió con los trenes. Él, comentó que “Elegimos el Ferry porque es un monumento histórico y porque está muy relacionado con los trenes”. Más de 30 mil dólares fueron invertidos para la muestra y las 18 maquetas de trenes y barcos del museo son únicas y fueron fabricadas a mano.

Este año terminarían las obras de restauración del ferry “Ezequiel Ramos Mejía”, que está encallado al lado del “Presidente Roque Saenz Peña”, y abrirían otra sección del museo. Desde la inauguración, unas 60.800 personas firmaron el libro de registro de visitantes desde su inauguración el primero de enero del 2002. Uno de los visitantes, Francisco, de Garupá, Misiones, llegó a la proa del barco cuando caía la noche y comentó que “en enero y febrero estuvimos acá, en el restaurante, durante una de las presentaciones de música Latinoamericana”. Dijo también que “venimos al ferry porque es un lindo lugar, tiene buena vista y es fresco. Ahora estamos esperando que reinauguren el restaurante”.

Los espectáculos artísticos en la proa del barco comenzaron en diciembre del 2002 con el espectáculo “Cuando el río suena canciones trae”, producido por Karoso Zuetta, con la participación de Danilo Santinelli y Rafael Robledo. Después se sumaron los espectáculos de Los Hermanos Buffa, Claudio Bustos, el Gringo Barreto, Kossa Nostra, Anahí Rolón y artistas de la provincia, hasta marzo del 2003. El ciclo 2005 comienza este mes con la reinauguración del servicio de comidas. Mediante un convenio la Municipalidad subsidia a la Asociación de Ferroviarios, que funciona como ONG desde el 2002, con el pago de la luz, el agua y el seguro. La asociación debe conseguir los recursos para el funcionamiento del Complejo Ferry.

La historia del Ferry Boat

El barco ferroviario “Presidente Roque Saenz Peña”, tiene un hermano gemelo llamado “Exequiel Ramos Mejía”. Ambos realizaban el cruce Posadas-Encarnación (Puerto de Pacú Cuá) y fueron construidos en Lasgos (Escocia) entre 1907 y 1910 y funcionaban con motores a vapor. Su combustible era el durmiente, de quebracho y urunday y ocupaban cerca 4,30 toneladas diarias cada uno.

Llegaron el 18 de octubre de 1913 al Puerto de Posadas y eran los encargados de pasar todas las mercaderías que traían los trenes desde la capital y los que venían del Paraguay. Tenían una capacidad de carga de ocho vagones cargados y diez vacíos. Entre abril y julio se hacían hasta 18 viajes por día por la temporada de soja. Las naves pertenecían a Ferrocarriles Argentinos. Son únicos en el mundo y los declararon monumentos históricos en el 2003.

El último Capitán fue Miguel Ángel Arzamendia, el baqueano Bernardino Arce Zarza, el Jefe de Máquinas Reinaldo Mauricio Fernández y el segundo maquinista Delmio Ovidio Romero; sumados a marineros, foguistas, cocinero, mozo y timonel, conformaban una flota de 21 personas. Sixto Ramón Colazo fue el último encargado del Departamento de Mecánico, hoy es el ocupante del barco y administrador de la Asociación de Ferroaficionados.

En la sala de máquinas de la parte inferior está el motor de 500 caballos de fuerza, de fabricación inglesa, los motores auxiliares movidos a vapor y a su lado descansa la caldera. Es imposible hacerla funcionar porque “desaparecieron” muchas de las piezas de la maquinaria, principalmente las hechas en bronce.

El botín del último capitán

El último capitán de los ferrys de Posadas, Vicente Ángel Arzamendia, tiene un tesoro escondido, que almacenó en sus años de costa a costa. No es de oro ni de piedras preciosas; es de papeles y recortes de diario. De entre ellos saca un acta en el que consta el primer permiso de desembarque, sobre una chatita para transportar leña, llamada “Mariposa G”. La fecha en tinta borrosa dice seis de marzo de 1948. En la segunda fila se lee el permiso para arribar al barco de pasajeros “Ciudad de Concepción”, en abril de ese mismo año como “pelador de papas”. Otro de los “casi pergaminos”, amarillento y gastado, está fechado el once de enero de 1952; es la cédula de llamado al servicio militar. Para su suerte, lo hizo en la Marina.

Arzamendia nació el 31 de julio de 1931 en Villa Blosset, Posadas, muy cerca del río Paraná y del puerto de Posadas, donde se hizo amigo del río y los barcos. “El que crecía tenía que trabajar” dijo el capitán refiriéndose a su humilde niñez. Ellos eran tres hermanos y siete hermanas.

Al Ferry “Presidente Roque Saenz Peña” se subió por primera vez en febrero de 1956, cuando era suplente del capitán y del baqueano. En el ’58 se recibió de baqueano y en 1970 fue nombrado capitán titular en el “Presidente Roque Saenz Peña”. En el ’78 adquirió el título de Capitán Fluvial, función que desarrolló hasta el fin de los barcos ferroviarios en 1992. Si bien, dejaron de trabajar formalmente cuando se inauguró el puente, Arzamendia estuvo a bordo un año más, como compensación laboral. Al hablar del último viaje, al rostro del capitán se asoma una lágrima y su sonrisa se apaga por un instante. En la sala de su casa exhibe tres cuadros: a la izquierda uno de Jesús, en la derecha el de un amigo que ya no está y en el centro el de su querido barco “Presidente Roque Saenz Peña” en plena marcha sobre el Paraná.

Los horarios

En el “Presidente Roque Saenz Peña” atienden todos los días desde las 18 a 24.
Se puede disfrutar del río, de espectáculos en vivo y comer algo sobre la proa.
La entrada al barco es gratuita y al museo es de 50 centavos para los mayores. Al lado del Puerto de Posadas.

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