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5 de mayo: Día Mundial del Asma

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El asma es una enfermedad donde existe una inflamación de los bronquios que hace que estos se estrechen y sean muy sensibles frente a una gran variedad de estímulos del ambiente.

En los bronquios se produce un moco viscoso y espeso que, junto a la contracción del músculo (broncoespasmo), provoca atrapamiento del aire en los pulmones. Esto produce los síntomas característicos:

  • Falta de aire.
  • Opresión torácica.
  • Tos.
  • Silbidos.

Si bien para muchos pacientes estos síntomas pueden parecer “normales” (ya que se han “acostumbrado” a sentirlos) de ninguna manera no deben interpretarse así.

También es importante saber que esta afección es variable, con períodos en que empeora y otros en que mejora, y también tiene cambios durante el día y la noche.

El asma puede aparecer en la infancia o a cualquier edad; también puede permanecer largos años en silencio, ser disparada por algún desencadenante, o volver a dar síntomas luego de un período sin ellos.

¿Qué factores pueden desencadenar o empeorar mi asma?

La inhalación de algunas sustancias en cantidad y tiempo suficiente (llamadas alérgenos) es capaz de provocar síntomas en personas susceptibles. Los alérgenos más conocidos son:

  • Polen: es el conjunto de granos microscópicos producidos por flores y árboles, que se transporta por el viento. Los días secos, ventosos y soleados son los peores porque hay una mayor concentración de polen ambiental.
  • Ácaros del polvo: pequeños arácnidos, de menos de 1mm, que viven en condiciones de temperatura entre 25º y 28ºC y humedad superior al 70%. Habitan en colchones, sofás, muebles tapizados, mantas, zonas de almacenaje, muñecos de peluche, etc.
  • Hongos: organismos con características intermedias entre plantas y animales, se reproducen por esporas que se esparcen por la atmósfera y al ser inhaladas provocan los síntomas. Se encuentran en la naturaleza, tierra, materia orgánica en descomposición, y ante temperatura y humedad elevadas. En los domicilios están en: alimentos, frutas, papeles y cartones, bolsas de basura, paredes húmedas, baños, aire acondicionado, entre otros.
  • Animales: por su pelo, caspa, heces, orina o saliva.
  • Medicamentos.

Hay otras sustancias que actúan como irritantes y son los gases, el humo de tabaco, la polución ambiental, los productos de limpieza, los cambios bruscos de temperatura, el aire acondicionado, etcétera. Estos pueden favorecer la aparición de síntomas.

El control ambiental de todas estas sustancias es un elemento básico y muy importante en el tratamiento.

Es imprescindible separar al asmático del alérgeno o evitarlos ya que así se puede lograr una mejoría clínica.

¿Cómo sé que mi asma está controlada?

El asma está controlada si:

  1. No tiene tos, silbidos, dificultad respiratoria, ni opresión en el pecho.
  2. Si tiene molestias y estas son suaves, infrecuentes y se alivian rápidamente con el inhalador.
  3. Si puede realizar una actividad diaria normal sin restricciones, sin perdidas de días laborales, de clase o actividades programadas.
  4. Si sus pruebas de función pulmonar, tanto las que le hacen en la consulta (espirometría) como las que realiza con su medidor domiciliario (FEM: medidor de Pico de Flujo), son normales.

Es muy importante no suspender ningún medicamento prescripto sin consultar previamente con el médico.

La actividad física y el deporte, ¿pueden desencadenar crisis de asma?

Todos los asmáticos saben que el ejercicio les puede provocar una crisis. La causa fundamental es el enfriamiento rápido e intenso de los bronquios, razón por la cual pierden calor y humedad.

El asma no debe ser un impedimento para la práctica de deporte. El ejercicio enseña y ayuda a vivir mejor con esta afección, brinda confianza, entusiasmo y mejorar la condición física y psíquica en general. ¡Incluso hay atletas y campeones olímpicos que están en condiciones de competir si su asma está controlado!

El mejor deporte para hacer es aquel que resulte más agradable. Además un médico indicará cual es la medicación ideal personal para evitar la crisis.

¿Cuál es el tratamiento farmacológico para el asma?

El principal tratamiento farmacológico del asma comprende:

  • Antinflamatorios (corticoides):
    • Es un tratamiento básico para reducir la inflamación, es decir la causa, del asma.
    • No tienen una acción inmediata, su efecto aparece después de la administración continuada de varios días.
    • Se administran por vía inhalatoria.
    • En algunas situaciones, sobre todo en las crisis de asma, los corticoides pueden administrarse por vía oral (en pastillas) e inyectables ya que son necesarios para controlar los síntomas.
    • La medicación inhalada no tiene los efectos adversos de los corticoides orales, intramusculares o endovenosos.
  • Broncodilatadores:
    • Sirven como tratamiento de los síntomas del asma.
    • Producen una relajación de la musculatura de los bronquios.
    • No deben usarse como una medicación regular sin asociarse a los corticoides inhalados ya que si la enfermedad está activa hay riesgo de una crisis asmática.

La importancia de la prevención

El asma puede ser efectivamente controlada y mejorada, por lo que no hay que resignarse a vivir con las limitaciones que esta afección genera. Para ello la mejor prevención es:

  • Informarse sobre la enfermedad.
  • Conocer cómo estabilizar sus síntomas.
  • Identificar los factores que empeoran o desencadenan el asma en cada uno.
  • Tratar precozmente las recaídas.
  • Controlarse con su médico periódicamente.
  • Seguir el tratamiento acordado con el médico.

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