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Post acuerdo con la UE: los industriales reclaman una agenda oficial para aprovechar el lapso de adecuación de 5 años

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Sistema impositivo y mercado laboral, las reformas que industrias grandes y pequeñas reclaman para que se pueda cumplir el acuerdo Mercosur-UE

Tanto las grandes industrias del país como las pymes coinciden en que el acuerdo Mercosur-Unión Europea es una oportunidad única para la Argentina, pero que está destinado al fracaso si no se llevan adelante reformas macroeconómicas. En ese sector empresario hay dudas acerca de si se podrán cumplir las exigencias necesarias para que el tratado sea efectivo.

El principal desafío que enfrenta la Argentina para que este acuerdo favorezca al país es aplicar cambios profundos: un sistema impositivo «que fomente la producción», estabilidad cambiaria, un sistema financiero sólido y, a la vez, contar con «políticas industriales, tecnológicas y educativas equivalentes a las que ejecutan nuestros nuevos socios».

Así lo estimó el economista Gabriel Vienni, Director de Departamentos Técnicos de la Unión Industrial Argentina (UIA), para quien es de vital importancia que al momento de entrada en vigencia del acuerdo, la economía argentina se encuentre en un contexto de «expansión y estabilidad».

A su criterio, las economías del Mercosur y de la Unión Europea son «sumamente asimétricas» en términos de nivel de estabilidad macroeconómica, desarrollo, escala y coordinación de políticas públicas.

Por ese motivo, consideró que la firma de acuerdos de esta naturaleza y la apertura económica «no pueden ser un fin en sí mismo, sino que deben constituir un conjunto de políticas públicas muy agresivas que fomenten la competitividad y la agregación de valor en nuestro país».

«Fundamentalmente deberá trabajarse en el diseño de un sistema impositivo que fomente la producción y las exportaciones con alto valor agregado, y en el desarrollo de un plan de infraestructura que reduzca los costos de transporte y la logística. Y esto debe ser acompañado por el desarrollo de políticas orientadas al desarrollo productivo y a captación de los beneficios de la nueva industria 4.0», añadió Vienni, en diálogo con iProfesional.

También, consideró «imprescindible» que la Argentina logre estabilidad cambiaria y un sistema financiero «profundo» y orientado a la actividad productiva (con crédito a plazos y tasas de interés competitivas).

Mientras que en la Unión Europea el crédito interno al sector privado ronda el 86% de su producto, en Argentina es actualmente inferior al 15%.

Para el economista, si bien el acuerdo es un «un hecho importante para la inserción internacional del país», existen al menos dos elementos que «invitan a la prudencia» a la hora de realizar un análisis de impacto sectorial, hasta tanto no se conozca en detalle la «letra chica» del tratado; además, dijo, «la coyuntura en la que tiene lugar su firma dista de ser la ideal».

Respecto de los alcances, Vienni señaló que la firma de acuerdos de esta naturaleza «brinda oportunidades y desafíos a las partes, pero los resultados sectoriales pueden depender de aspectos vinculados a su letra chica: cuotas, velocidades de desgravación, instituciones de regulación y control, reglas de origen», entre otros.

«Todavía falta contar los porotos para tener una opinión fundada sobre todos los posibles impactos de lo firmado», evaluó, y a la vez aclaró que «el hecho de que la industria argentina lleva diez años de estancamiento con caída de empleo, deriva en un conjunto de tensiones en términos de productividad, inversiones y en el mercado de trabajo».

En este marco, resaltó que el país «tiene el enorme desafío de llevar adelante en los próximos cinco años un conjunto de transformaciones que no pudieron realizarse en las últimas décadas. Durante este proceso no debe perderse de vista que el sector industrial es generador de empleo calidad, con niveles de formalidad, capacitación y salarios muy superiores a la media nacional, y es donde se genera principalmente la innovación tecnológica a nivel internacional, por lo que este proceso no puede prescindir a priori de ningún sector».

El acuerdo «significa el acceso a un mercado de 500 millones de consumidores, lo que podría incrementar significativamente la escala de nuestra economía, contribuyendo a potenciar las exportaciones y acelerar el desarrollo tecnológico y de know how», subrayó.

Las pymes industriales también claman por reformas

El presidente de Industriales Pymes Argentinas (IPA) Daniel Rosato, está a favor del acuerdo, pero al igual que lo que expresan desde la UIA, dijo que en el país es necesario avanzar con reformas estructurales, como la impositiva y la laboral, «que nos permitan ganar competitividad».

«Hoy, las diferencias con Europa son tan enormes que nos resultaría imposible competir, no solo a las pymes, sino también a las industrias grandes», subrayó el dirigente.

Por caso, señaló que los industriales europeos se financian a tasa cero, «o a lo sumo del 2 ó 3%. En Argentina, tenemos tasas de casi el 60%. Con ese nivel de interés es imposible competir».

«También debería bajar el costo energético, que es muy alto para nuestro sector», añadió el empresario, en declaraciones a iProfesional.

A su criterio, hay sectores que se verán beneficiados rápidamente, como el agro; pero aclaró que sin reformas estructurales, a la industria le resultará imposible competir.

Rosato confesó que, ante este acuerdo, «quisiera ser optimista, confiar en que las reformas se van a hacer. Pero aún tengo dudas».

Puso como ejemplo que hay países como Chile, que abrieron su mercado y terminaron perjudicados.

 

Fuente: IProfesional

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