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India: El modelo de gatillo fácil y “defensa propia” que plantea Bullrich

Desde que el líder hinduista tomó las riendas del estado más poblado del país asiático, han muerto 38 personas.

Además de las decenas de muertos, se cuentan más de 500 heridos (265 sospechosos y 247 agentes), así como 2.744 detenciones.

“Haremos la vida difícil a los criminales. Tendrán sólo dos lugares a los que ir: o serán enviados a prisión o morirán en encuentros con la policía”. O la cárcel o la tumba. La política contra el crimen implantada por Yogi Adityanath en Uttar Pradesh, al norte de India, parece clara. En menos de un año, desde que el líder hinduista tomó las riendas del estado más poblado del país asiático el pasado marzo, la policía de Uttar Pradesh ha matado a tiros a 38 personas. La última, el jueves, fue un hombre que estaba acusado de casi una veintena de delitos. Estas muertes se producen en los conocidos ‘encuentros’, situaciones en las que la policía intercambia disparos con presuntos delincuentes bajo la justificación de hacerlo en defensa propia. No obstante, son abundantes las denuncias que sostienen que se trata de ‘falsos encuentros’ porque sólo una parte (los agentes) es la que dispara en esas escenas.

Las organizaciones de derechos humanos aseguran que, bajo el paraguas de estos supuestos tiroteos, se llevan a cabo asesinatos extrajudiciales. Según datos de la policía de Uttar Pradesh que adelantó el diario ‘The Indian Express’, en 10 meses se registraron 1.142 encuentros de este tipo. Más de 60 sólo en lo que va de 2018. Además de las decenas de muertos, se cuentan más de 500 heridos (265 sospechosos y 247 agentes), así como 2.744 detenciones. “Aquellos que quieran perturbar la paz social y crean en las armas deberían recibir la respuesta en el mismo lenguaje de las armas”, respondió el jefe de gobierno Adityanath esta semana, después de que le volviesen a llover críticas por las prácticas policiales en su estado. La protesta más sonada tuvo lugar el jueves, cuando los miembros del partido opositor Samajwadi en la asamblea legislativa de Uttar Pradesh mostraron pancartas en las que se leía: “Dejad de matar inocentes en encuentros falsos”.

Ya en noviembre, cuando las cifras no llegaban ni a la mitad de las actuales, la Comisión Nacional de Derechos Humanos se mostró contundente contra el jefe del gobierno estatal por dar vía libre a los policías a la hora de apretar el gatillo, lo cual “puede producir un abuso de poder por parte de los servidores públicos”. “Incluso si la situación es grave, el Estado no puede recurrir a tales mecanismos que pueden dar lugar a asesinatos extrajudiciales de los presuntos delincuentes”, señalaba el organismo en un comunicado. Aunque las cifras de Uttar Pradesh han generado controversia en el último año, los ‘encuentros’ son habituales en toda la India. Especialmente en zonas atravesadas por conflictos, como Manipur, los estados donde la guerrilla maoísta está activa, o la siempre encendida Cachemira india; pero también en regiones en teoría más tranquilas, como Punjab o Gujarat. Algunos agentes, incluso, llegaron a ser glorificados por sus actuaciones, como ocurrió con el famoso escuadrón de matones que se enorgullecía de haber “limpiado” Bombay en los años 90 acabando con centenares de delincuentes bajo su implacable régimen del gatillo fácil.

Hoy día, la sensación generalizada es que existe una cultura policial según la cual los agentes pueden abrir fuego y convertirse en jueces y verdugos sin sufrir mayores consecuencias. Las consecuencias, claro, las sufren otros. En enero, un niño de ocho años murió de un balazo en un fuego cruzado entre policías y presuntos delincuentes cerca de Mathura, en Uttar Pradesh.Hace poco más de un año, las prácticas de la policía india estuvieron en el punto de mira después de que ocho presos fugados fueran abatidos por agentes en Madhya Pradesh, en un caso que sembró todo tipo de dudas por las declaraciones contradictorias de los policías, por los testimonios presenciales que aseguraban que los muertos estaban desarmados y por la difusión de vídeos que contaban una historia diferente a la versión oficial. Una repercusión mediática similar a la que tuvo un año antes la matanza, también en un supuesto tiroteo, de una veintena de traficantes de sándalo en Andhra Pradesh, al sur del país, en unas muy extrañas circunstancias que fueron cuestionadas masivamente por periodistas, políticos y organizaciones humanitarias. “Tortura para obtener confesiones”Grupos como Amnistía Internacional o Human Rights Watch (HRW) piden que en este tipo de casos se lleven a cabo investigaciones independientes para que no se encubran ejecuciones extrajudiciales. El Tribunal Supremo indio afirma lo mismo. Según HRW, “la incapacidad o la falta de voluntad de la policía” conduce a menudo al “asesinato deliberado de sospechosos o a la utilización de la tortura para obtener confesiones”

Las denuncias de abusos policiales son comunes en India. Para el analista Ravi Nair, director del Centro de Documentación de Derechos Humanos del sur de Asia (SAHRDC), es una cuestión derivada de la ausencia total de rendición de cuentas, que da lugar a una completa sensación de impunidad.Entre 2010 y 2016 se registraron en India 683 muertes bajo custodia policial. Policías condenados: cero. La mayoría de estas muertes, de hecho, son anotadas como suicidios en los informes de la Oficina Nacional de Registro de Delitos (NCRB). “Las muertes bajo custodia policial ocurren en gran parte por la tortura mediante métodos de tercer grado. El personal policial recurre a estos métodos para obtener confesiones del acusado en el menor tiempo posible. Poro se piensa sobre las consecuencias de la tortura que causa muertes”. Esto lo escribió recientemente en una columna de ‘The Indian Express’ M.P. Nathanael, quien fuera inspector general de policía india. “El interrogatorio es una forma altamente especializada de investigación y la mayoría de los policías no están equipados, a pesar del entrenamiento, para llevarlo a cabo con destreza. En su afán por obtener resultados rápidos, recurren a métodos ilegales (…) Que los policías que fallan queden libres en la mayoría de los casos incita a otros a ignorar el proceso correcto. La tendencia de los oficiales superiores e incluso de los políticos para protegerles impide que se actúe contra ellos”. Las condenas no abundan pero, en ocasiones, sí tienen lugar.

Este mismo mes un tribunal de Delhi condenó a cadena perpetua a siete policías de Uttarakhand por matar a un estudiante de 22 años en un supuesto enfrentamiento ocurrido en 2009.La semana pasada un joven indio que llevaba protestando 782 días seguidos frente a la sede un gobierno estatal consiguió que la Oficina Central de Investigación, el FBI indio, reabra el caso de su hermano, que murió bajo custodia en 2014. La policía dijo que dejó una nota y se suicidó en su celda. Su hermano siempre ha mantenido que se trató de un asesinato extrajudicial.

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