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Economía: Según un relevamiento mundial, el campo argentino se prepara para una década de crecimiento

Naciones Unidas y la OCDE difundieron sus perspectivas agrícolas para los próximos diez años. El país ocupará un lugar destacado en la producción de granos, biocombustibles y carnes

 

La producción de granos en la Argentina para los próximos diez años crecería un 19,7% alcanzando las 147,9 millones de toneladas, mientras que la exportación aumentaría 24 puntos porcentuales con un total vendido de 55,2 millones de toneladas. En tanto, el etanol será el protagonista en ese período logrando una producción que irá de los 1.200 millones de litros a los 1.700 Mlt, lo que se traducirá en un crecimiento del 41,7%.

Las cifras surgen del informe sobre Perspectivas Agrícolas 2018-2027 elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) junto con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

El trabajo proporciona una evaluación consensuada de las estimaciones de los mercados agrícolas y pesqueros en los niveles nacional, regional y mundial; y toma en consideración rubros como consumo, producción, stocks y precios de unos 25 productos agroindustriales. Entre las conclusiones se destaca el dato de que la producción agrícola y pesquera mundial aumentará alrededor de 20% en la próxima década.

Situación mundial

Según el estudio, la producción de todos los productos básicos se ha incrementado mucho y el año pasado alcanzó cifras inusitadas en la mayoría de los cereales, los diversos tipos de carne, los lácteos y el pescado, en tanto que las reservas de cereales ascendieron a niveles sin precedentes, destacan. Al mismo tiempo, el relevamiento señala que el crecimiento de la demanda comenzó a debilitarse. Sucede que gran parte del impulso de la demanda durante la década pasada se debió al creciente ingreso per cápita en China, lo que estimuló la demanda de carne, pescado y forraje por parte de dicho país.

El estudio advierte que esta fuente de crecimiento de la demanda se está desacelerando y las nuevas fuentes de demanda mundial no son suficientes para mantener el crecimiento general. Como resultado, se espera que los precios de los productos agrícolas sigan bajos. Asimismo, dados los altos niveles actuales de reservas, es poco probable que ocurra un repunte en los próximos años

El panorama, lejos de ser alentador debido al estancamiento de los precios, le agrega que “el debilitamiento del crecimiento de la demanda persistirá durante la próxima década. La población será el principal impulsor del aumento del consumo de la mayoría de los productos, aunque se proyecta que la tasa de crecimiento demográfico bajará. Además, se espera que el consumo per cápita de muchos productos permanezca fijo en términos mundiales”, sostienen los especialistas internacionales.

El informe para los próximos diez años también estima una desaceleración en la demanda de productos cárnicos “debido a la variación regional en preferencias y restricciones del ingreso disponible”; mientras que los lácteos tendrán un rápido crecimiento en los requerimientos mundiales. En cuanto a los cereales y las semillas oleaginosas, la principal fuente de crecimiento de la demanda será el forraje, con China como el comprador número uno. No obstante, se proyecta que el incremento en la demanda de forraje se desacelerará en todo el mundo, pese a la intensificación de la producción ganadera.

En las Perspectivas Agrícolas 2018-2027 se explica que las excepciones al patrón general de desaceleración del aumento de la demanda per cápita son el azúcar y los aceites vegetales. Se espera que el consumo de dichos productos aumente en el mundo en desarrollo, “ya que la urbanización en estos países genera una mayor demanda de alimentos procesados y preparados”. En este sentido, advierten que “los cambios en las tasas de consumo de alimentos y la composición de las dietas implican que la ‘carga triple’ de sub-alimentación, sobrealimentación y malnutrición prevalecerá” en esas naciones.

La región

El trabajo de la FAO y la OCDE señala que la producción agrícola y pesquera de América Latina y el Caribe crecerá un 17 % en los próximos diez años. El 53% de esa expansión se puede atribuir al aumento en la producción de los cultivos; alrededor del 39 % corresponde al sector ganadero; y el 8 % restante corresponderá al aumento de la producción pesquera.

De acuerdo a las estimaciones, la producción total de cultivos en la región crecerá un 1,8% anual hasta 2027. Alrededor del 60% de este crecimiento se deberá a mejoras en el rendimiento, que aumentarán en la región durante la próxima década un 11% en promedio. Esto se deberá a los cambios tecnológicos introducidos en los sectores de cereales y oleaginosas. El resto del desarrollo se explicará por la expansión en el área cosechada que alcanzará las 11 millones de hectáreas, siendo la soja la que ocupará la mayor expansión del área cultivada en la región con un 62%. En este sentido, el análisis pone el acento en el crecimiento significativo del cultivo de soja en Paraguay y el aumento del cultivo múltiple (en un mismo terreno) de soja y maíz en Brasil.

Respecto a los granos, FAO-OCDE afirman que, si bien cerca del 46% de la producción de soja de la región se exportará principalmente a China, alrededor del 54% del total se procesará en la región para crear harina y aceite. “Se espera que la demanda de importaciones de China disminuya, lo que tendrá repercusiones para proveedores principales como Brasil”, anticipan.

En América Latina y el Caribe, la producción de carne se expandirá 19%; el consumo lo hará en un 17%, alcanzando las ocho millones de toneladas; al tiempo que la producción regional se orientará cada vez más a la exportación aumentando las ventas externas un 31% para 2027, incrementando los volúmenes en casi tres millones de toneladas, lo que representa una expansión cuatro veces mayor a la registrada en los últimos diez años. En relación a los productos lácteos, el consumo total aumentará en un 18% en la región.

La Argentina

El estudio para la década que viene destaca que “las actuales políticas comerciales en Argentina, como la eliminación de los impuestos a la exportación de maíz y trigo, deberían alentar la producción orientada a la exportación de esos productos”. En esa línea, los organismos internacionales detallan que en el período 2018-2027 el país pasará de producir 123,5 a 147,9 millones de toneladas de cereales y oleaginosas, con un crecimiento del 19,7%; y pasará a exportar de 44,5 a unas 55,2 millones de toneladas con un alza en las ventas al mundo del 24%.

Para el caso de la soja, la producción subirá de las 55,7 de 2018 a las 66,4 millones de toneladas en 2027 (+19,2%); mientras que la exportación se disparará de las 10,8 a las 14,4 millones de toneladas (+33,3%). El trigo aumentará la cosecha de 17 a 18,9 millones de toneladas (+11,2%), al tiempo que se calcula una exportación para los siguientes diez años de 12,4 Mtn (+12,7%). Para el maíz se proyecta una producción que despegará de las 38,9 y alcanzaría 46,7 millones de toneladas (+25,2%); y ventas externas que irían de las 19,9 de 2018 a las 22,8 millones de toneladas en 2027 (+14,6%).

Se destaca el rubro “Otros cereales secundarios” (sin especificar) que pasarían de una producción de 6,9 a las 10 millones de toneladas (+44,9%) y exportaciones que pegarían un salto de las 2 a las 4,7 millones de toneladas (+135%). Por último, el capítulo “Otras oleaginosas” (tampoco detalladas) registra una estimación de crecimiento del 18%, alcanzando las 5,9 millones de toneladas y ventas externas que subirán 12,5%, pasando de 800.000 a 900.000 toneladas.

En otro orden, las Perspectivas Agrícolas 2018-2027 toman al etanol como uno de los protagonistas en el segmento granos y señala que “Con los EE.UU. clasificando el etanol de caña como un combustible renovable avanzado, alentando las importaciones de Brasil, la posición de la región como exportador neto de etanol se fortalecerá durante los próximos diez años, con el valor del comercio neto creciendo en un 11% anual”.

Sin embargo, los datos para la Argentina no tienen en cuenta su participación como proveedor de este biocombustible, sino que tendrá un crecimiento destacado en la producción pero que se volcará íntegramente al mercado interno. Los cálculos resaltan un crecimiento en la producción para la próxima década del 41,7%, pasando de los 1.200 de 2018 a los 1.700 millones de litros en 2027.

En cambio, para el biodiesel las proyecciones son negativas para el país en relación a la producción y la exportación. En el caso de la primera, pasarán de los actuales 3.800 a los 3.300 millones de litros (-13,1%), mientras que el segundo registraría una caída del 44% pasando de los 2.500 a los 1.400 millones de litros. En la otra punta, el consumo interno se expandirá 46,1% pasando de 1.300 a 1.900 millones de litros en la próxima década.

La dupla FAO-OCDE, presentan para la Argentina números alentadores en el segmento “Res y ternera”. Según las estimaciones, la producción crecerá un 17,2% de las 2,9 a las 3,4 millones de toneladas en 2027. El consumo crecerá en 200.000 toneladas hasta las 2,8 millones de toneladas (+7,7%), al tiempo que las exportaciones se duplicarán pasando de las 300.000 a las 600.000 en 10 años.

Por último, de los productos lácteos se destaca la Leche Entera en Polvo que mantendrá el consumo interno clavado en las 100.000 toneladas, pero que incrementará su producción y exportación, un 50% (hasta las 300.000 toneladas) y 100% (hasta las 200.000 toneladas), respectivamente. Una década que se proyecta como ganada para el sector agroindustrial argentino.

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