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Cambio Climático y fenómenos extremos

Los efectos del cambio climático con el aumento de fenómenos extremos como lluvias e inundaciones ya están aquí, las fuertes tormentas a pesar de ser habituales en la temporada, con la intensidad con que se manifiestan las hace excepcional. Los rayos y las tormentas son el resultado de la intensidad de los vientos y la subida de las temperaturas, que sobrepasan los 40° en algunas zonas del país. Así como se muestran, son las consecuencias de haberse elevado aproximadamente un grado centígrado la temperatura global, respecto a los niveles preindustriales.

 

Los cuatro últimos años han sido los más calurosos registrados hasta la fecha, según la Organización Meteoróloga Mundial OMM en su informe 2108, a su vez, que el año en curso será el más cálido, con temperaturas de 0,98 grados por encima de la era preindustrial. La OMM advierte que la temperatura global puede subir de tres a cinco grados con la tendencia actual de aquí a finales de siglo, muy por encima de la “línea roja” de los dos grados fijados por el acuerdo de París y del compromiso de perseguir esfuerzos para limitar la subida a 1,5°C.

 

Dr. Raúl Osvaldo Coronel
Abogado Mat.764 STJ Chaco
Especialista en Evaluaciones Ambientales

 

Cuando el clima se calienta, aumenta la cantidad de agua en el aire, incrementando la capacidad de la atmósfera para conservar la humedad, generando nubes y sistemas tormentosos. Esta concentración provoca que las precipitaciones sean más frecuentes, torrenciales y contengan un mayor volumen de agua, por otra parte, conforme aumenten las temperaturas las inundaciones serán más frecuentes y peligrosas, dicen los científicos.

 

El cambio climático se presenta como una alteración en los patrones meteorológicos, como por ejemplo la alteración del ciclo hidrológico, el que repercute en la aparición de los huracanes y cambio en los patrones de las precipitaciones e inundaciones. Tanto el cambio climático como el incremento en la temperatura del planeta obedece a la emisión de gases de efecto invernadero que fueron emitieron décadas atrás.

 

 

Uno de los gases del efecto invernadero GEI, es el dióxido de carbono cuyas emisiones aumentan por la producción de energía eléctrica con la quema de carbón, de gas natural y la deforestación masiva para sembrar soja. Se aconseja el traspaso a una energía solar o eólica y un mejor ordenamiento en la producción agrícola, con un cambio en el modelo actual. Para revertir esta situación se requiere un compromiso conjunto entre gobiernos, sector industrial, agrícola y población en general.

 

Se advierte que el calentamiento es probable que lleve a un aumento de 1,5 grados centígrados entre 2030 y 2052 si el mundo sigue el ritmo actual de emisiones GEI, para evitarlo se necesita una transición “sin precedentes” y cambios “rápidos” y de “gran alcance” en la electricidad, la agricultura, las ciudades, el transporte y la industria. La ruta para cumplir la meta del 1,5°C debe lograr que la disminución en 2030 sea del 45% de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) con respecto al nivel de 2010. A su vez, en el año 2050 las emisiones de dióxido de carbono, que mayoritariamente proceden de la quema de combustibles fósiles y deforestación masiva deben haber desaparecido.

 

 

El límite que se estableció en el Acuerdo de París fue, mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 grados centígrados y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5°C.

 

Si se llega a los 2 grados centígrados, habrá más impactos en la salud, los medios de subsistencia, la seguridad alimentaria, el abastecimiento de agua, la seguridad, el crecimiento económico y aumento en los patrones del clima con las consecuentes lluvias e inundaciones o sequías.

 

Limitar el calentamiento a 1,5°C frente a los 2°C persigue reducir el número de personas expuestas a los riesgos climáticos y a la pobreza en varios cientos de millones de seres humanos en el año 2050. También restringirá la incidencia de enfermedades como el dengue, la malaria o paludismo y a cambios en su distribución geográfica.

 

Los estudios sobre cambio climático son una realidad científica y los fenómenos extremos que advierten están presente, las lluvias intensas y las inundaciones son su consecuencia. Bochornosas las afirmaciones de algún funcionario que habría dicho, “unos dicen que sí y otros dicen que no”. El calentamiento aumenta los niveles de vapor de agua en la atmósfera y puede dar lugar a tormentas intensas en algunas zonas, mientras que otras pueden padecer condiciones de sequía, especialmente durante los meses de verano. Sólo nos queda rezar y rogar a Dios que no sucedan. Minimizar los criterios científicos de los expertos en cambio climáticos, o poner en duda sus resultados, los coloca en la misma impronta de los funcionarios brasileños o de los que se opusieron al informe científico en la última Cumbre del Clima en Polonia.

 

“Somos la primera generación que entiende el cambio climático y la última que puede hacer algo al respecto”.

 

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